Toda adversidad tiene un propósito en tu vida

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“Tu adversidad no es un hecho aislado, es parte de todo el plan”

Dios tiene su propósito global para toda su creación, pero también su propósito específico para cada integrante de su creación. “Él mira el plan completo y también cada parte que lo compone”. ¡Él considera los mínimos detalles!

Una adversidad es un suceso que es parte de un plan mayor. No es un hecho único para una sola persona, sino uno que involucra a muchas personas de diferente manera. Unos son afectados y otros beneficiados. Algo se destruye para construir algo nuevo y mejor.

Pero es importante que sepas, que en el plan de Dios, tú eres el centro de enfoque, como lo dijo el rey David:

“El SEÑOR cumplirá su propósito en mí”. (Salmos 138: 8)

Dijimos que la adversidad, tiene un causante directo o indirecto, que solo puede obrar cuando la persona le

abre la puerta, o le da la libertad o el derecho legal. Y si Dios lo permite, es porque usará esa aflicción para que la persona entienda su condición, le cierre la puerta al mal y todo sea transformado en bien. Al final, Dios todo lo permite con EL PROPÓSITO de bendecir a sus hijos y a su creación.

“Dios sabe sacar hermosas bendiciones de terribles tragedias”

Estás siendo pesado por Dios

“Has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso” era el significado de TEKEL, una de las palabras que la mano de Dios escribió en el banquete del rey Belsasar. (Daniel 5: 27). Ese día Belsasar murió y su reino fue traspasado a Darío.

Dios está en su trono mirando y pesando todas tus acciones. Y  ve  si  algo  está  mal  y  debe  corregirse, o si estás haciendo bien las cosas y necesitas ser ascendido, o si ya es tiempo de empezar algo nuevo. Dios usa diferentes formas para  hablarte y moverte. Algunas de esas esas formas son: las adversidades y los problemas.

La ley de causa y efecto

“Toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa”. No hay efecto sin causa, tampoco hay estimulo sin respuesta. Nada viene de la nada, todo lo que existe es porque Dios lo creó y por una causa.

El presente, es el efecto de lo que has creado en el pasado; y todo lo que estás haciendo en el presente, repercutirá   en el futuro, “todo lo que el hombre siembra, eso cosecha” (Gálatas 6: 7).

Para cambiar los EFECTOS, hay que cambiar las causas. Albert Einstein decía:

“Si quieres resultados distintos, no hagas lo mismo”.

Dios interviene en las adversidades con el propósito de mejorar lo que estamos haciendo para cumplir sus promesas.

¡Tu adversidad tiene alguna razón muy bien justificada del por qué Dios lo permitió!

Las adversidades y problemas, son pruebas de tu fe, oportunidades para escalar, exámenes para subir a otro nivel, presiones para sacar tu grandeza, hornos de fuego que te purifican como el oro, limas para pulirte de tus asperezas, tormentas que te acercan a puerto seguro, desastres para reconstruir algo nuevo, despertadores del gigante que hay en ti, experiencias dolorosas para ser más sensible al dolor de los demás, y separaciones para el cumplimiento de tu destino. Al final todos obran a tu favor, como lo veremos en este libro.

Extraído del libro: “Enfrenta esa ADVERSIDAD soluciona ese PROBLEMA”

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